He recibido una carta de Andrés, uno de mis amigos de la época en la que aún vivía en la Gran Ciudad, ese extraño ente con vida propia que nunca llegué a comprender del todo y que nunca llegaré a comprender. Es un hombre… curioso. Algún día os hablaré de el. Su carta dice:
¡Saludos, SeROne! Hace mucho que no sé nada de tí, desde que te fuiste a ésa extraña isla… Por aquí las cosas andan un poco revueltas. Los últimos días un espinoso asunto que atañe a mi profesión ha agitado mucho a mis colegas informáticos. Y toda esa agitación fructificó en una manifestación para reclamar los derechos que nos pertenecen.
Te pongo en antecedentes. Tras varios anuncios del gobierno y en emdio del marco del Plan Bolonia, a la carrera de informática y sus ingenieros se les ha desprovisto de las atribuciones profesionales que le deberían corresponder, transfiriéndoselas a los ingenieros de Telecomunicaciones. Algo a todas luces absurdo. Así que tocaba protestar, con las siguientes reivindicaciones:
- Obtener del Ministerio de Ciencia e Innovación el compromiso de elaborar una ficha de directrices específicas para las titulaciones de Ingenierías Técnicas e Ingeniería en Informática, en las mismas condicionesque el resto de ingenierías.
- Obtener del Gobierno el compromiso de incluir en la transposición de la directiva europea de servicios las profesiones de Ingeniero Técnico y de Ingeniero en Informática.
- Obtener del Ministerio de Industria el compromiso de elaborar y llevar al Parlamento una ley que regule las atribuciones profesionales del sector.
Y hoy, día 19, ha llegado el día de la concentración.
Ha sido una manifestación pacífica. Se inició a las 12 de la mañana, bajo un sol intenso que caldeó mucho el día, parecía más un día de Primavera que una jornada de finales de Noviembre. La calle ante el ministerio de Ciencia e Innovación, en Madrid, estaba abarrotada de jóvenes con algunas pancartas. El ministerio, como no estaba rodeado de Policías nacionales, que a empellones apartaban a los manifestantes que se acercaban demasiado a la entrada del ministerio.
La concentración transcurrió durante casi toda la jornada con mucha tranquilidad. Se corearon consignas contra el gobierno, y sus decisiones, y se demandaron con pitos y gritos las reivindicaciones que motivaron la concentración, aunque ninguno de los ministros o dirigentes implicados dió la cara ante el ministerio.

El único hecho violento sucedió cuando un coche salió del ministerio y vió como su luna trasera era destrozada. Yo estaba muy cerca, y te juro que no me enteré de cómo pasó, o qué le lanzaron. El coche se vió en apenas unos segundos rodeado de policías nacionales y fotógrafos, en busca de su instantánea.
De hecho, uno de lso fotógrafos jugó con el suceso de un forma que sólo puedo calificar como… manipuladora. Resulta que mienras el coche pasaba entre los manifestantes, alguno de ellos había pegado algún cartel con reivindicaciones a las ventanas y la luna trasera, algo que creo que es bastante inocente y comprensible por el contexto. Pero uno de los periodistas, ni corto ni perezoso, cogió uno de los carteles que colgaban dado la vuelta desde uno de los trocos de celo con los que lo habían pegado al cristal, lo colocó como mejor le pareció, hizo su foto, y volvió a dejar las cosas como estaban.

¿Como era eso de retratar las noticias como se producen?
En fin, salvo ése hecho, la concentración fue muy tranquila, transcurrió en un tono alegre y reivindicativo. Ahora sólo falta ver si nuestros dirigientes han escuchado nuestros gritos, nuestars peticiones. No son reivindicaciones descabelladas. Creo que no pedimos nada que no nos merezcamos.
¿Nos escucharán?

Espero tus noticias, SeROne. No olvides a tu colega. ¡Salud!
Andrés