Llevaba ya algunos meses con éste título en el punto de mira. Me atraía su estética oscura y agobiante, su temática -expiar los pecados de varias almas a través de la muerte como instrumento de juego, ¡suena genial!- y, sobre todo, me atraía su género, proque casi todos los Dungeon Crawlers suelen se buenos. Por eso, la compra de Enero ha sido Baroque, para mi hambrienta Wii.
¿Y lo que me he encontrado una vez que he estado a los mandos ha satisfecho mis espectativas? Pues tras unas 10 horas de juego puedo decir que si y que no.
Como Dungeon Crawler no está nada mal, engancha bastante (de hecho, esas 10 horas las jugué en tres o cuatro días). Laberintos de salas y pasillos autogenerados y siempre diferentes repletos de bichos, trampas, items… Nada mal, nada mal. La historia, aunque extraña a rabiar, a mi me gusta. Pero lo mejor es el concepto de ir aprendiendo a través de la muerte del personaje. El diseño de personajes -todos ellos almas torturadas encerrados en una no-vida miserable recordando su pasado y sus pecados- me encanta. Los items no son muy variados, pero los hay en cantidad suficiente para que se puedan crear muchos combos y estrategias que le dan bastante vidilla a cada partida. Y la forma de progresar al personaje es creativa y hace que el ritmo de las partidas se vuelva frenético en ocasiones.
Y una de sus partes buenas es a la vez una de sus partes malas. Y es que ese novedoso planeamiento de juego hace que al principio no nos enteremos de casi nada del juego (aunque poco a poco nos lo irán desvelando, quizás demasiado poco a poco). Ésta forma de narrar las cosas hace que no haya una linea de historia clara y definida, sino retazos que el jugados tendrá que ir uniendo. Además, hay que repetir demasiadas veces los mismos niveles, y una vez que ya has descendido al nivel inferior y has visto el primero de los finales (porque espero que tenga más de uno) el interés en volver a recorrer las mismas mazmorras, por mucho que sean diferentes, decae bastante.
Además hay bastante confusión con los baroques -los pecados de los personajes, o algo así- a descubrir, pues aunque según vayas jugando vas desvelando los baroques encerrados, nadie te da referencias, ni información sobre ellos, ni ningún tipo de información. Hay en todo el juego una sensación de estar… perdido… que cuesta de quitarse de encima. Y el juego está totalmente en ingleś, incluso los textos, lo que echa atrás a mucha gente aun siendo un inglés bastante sencillo de entender.
Técnicamente todo es correcto, con la salvedad de el enemigo más terrible del juego: la cámara. Es imposible que se posicione en el lugar correcto. Además, como está demasiado cerca del personaje, hace que la vista sea pequeña y los enemigos te soprendan por todos los lados y recodos de los pasillos. La música es bastante buena, y los gráficos son correctos, con un estilo que a mi me gusta mucho.
En conclusión, un juego de mazmorras entretenido, con un planteamiento muy original, pero algo confuso en su desarrollo. No es ni por asomo un juego para casual gamers. Tendré que jugar más y aprender a usar las esferas-alma y a descubrir los baroques de los secundarios y las criaturas, pero de momento estoy satisfecho con mi compra de Enero. Cuando sepa más, más contaré
Una nota final: el juego permite usar el mando clásico para jugar. Tras probar los dos, éste segundo control es MUCHO más cómodo que el wiimote y el nunchuck. Si lo tenéis, os recomiendo que juguéis con el mando clásico. No os arrepentiréis.