Una terrible verdad

Escrito por Dr. SeROne el 14-05-2009, 13:57

Entre pensamientos aciagos, dudas y el peso de los misterios, cada  vez más profundos  y tortuosos, mis pies me dirigen de nuevo a la mullida moqueta del tercer piso del hotel Ágata, casi sin la intervención de mi voluntad. Siento el tácto frío y áspero del sobre repleto de los descubrimientos de Rentin en la fábrica, pegado a mi piel, allí donde lo metí apresuradamente. Cruzo la puerta y me tiro como un peso muerto sobre la cama, que ahora se me antoja comodísima, como una figura de plumas que me susurra canciones de cuna y me invita a abandonarme al descanso.

¿Qué esconden las paredes de ésa fábrica? ¿A qué demonios se refería Rentin con que la isla me había reclamado? ¿Qué sinsentido era aquel? Y aquella mujer, Kassandra… Cuanto misterio encerraba aquel abrigo largo, esa capucha y ésos ojos antiguos… ¿Qué había tan terrible en ella? ¿Cual ha sido su delito?

No soy capaz de imaginar siquiera una respuesta lógica a ninguna de ésas preguntas, es todo tan irreal…

Saco el pliego de folios y los desdoblo. Un primer vistazo rápido me deja ver decenas de diagramas y pequeños planos, rodeados de apretados párrafos que la fatiga me impide leer, letras que bailan ante mi vista. Los diagramas me muestran máquinas, pequeñas agrupaciones de extraños caracteres, secuencias de líneas, curvas y números que no alcanzo a entender. Los planos me describen trazas de la enorme planta de la fábrica, decenas de niveles de intrincados laberintos de habitaciones, almacenes y tuberías…

Nada. No entiendo nada

-¡No entiendo nada! -grito a la soledad de la habitación. Sólo me responde el rápido aletear de un ave alzando el vuelo desde el alfeizar de mi ventana, quizá asustando por mi exabrupto.

Intento concentrar mi vista en el primero de los párrafos, que comienza:

Han pasado ya cuatro meses en los que he actuado como el obrero perfecto que busca Luggash. Una abeja obrera que no dice nada, que no pide nada, que no se queja por nada, que no cuestiona nada. Me he presentado voluntario a todo tipo de tareas, siempre he estado ahí para satisfacer la voluntad de los capataces Y éso me ha permitido moverme por la fábrica si levantar sospechas.

Empiezo a tener un esbozo de qué es lo que busca el Barón en las entrañas de Miitopia. Y saben los dioses que espero equivocarme. Y por si no me equivoco rezo cada día para que Luggash no culmine su plan… o la isla estará acabada. Y con ella todos sus hijos. Todos nosostros moriremos. Todos.

Un escalofrío me recorre la columna vertebral. El día ha sucumbido casi del todo en el exterior. Me veo obligado a acercarme más a la pequeña lámpara que emite su luz desde una mesilla de madera oscura situada en la cabecera izquierda de la cama. La ansiedad que me ha creado éste párrafo ha eliminado mi cansancio por completo. Me siento al borde de la cama y, agarrando con demasiada fuerza las hojas sin proponermelo, me introduzco en la piel de Rentin, caminando sólo por los pasillos sucios de la monstruosa fábrica…


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2 to “Una terrible verdad”


  1. grego dice:

    has estado hablando con los guionistas de lost últimamente?

  2. Dr. SeROne dice:

    Oye, oye, que aún no ha salido una escotilla ;)


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  1. Bitacoras.com 14 05 09

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