Fugitiva
Pero poco dura la calma. A los pocos minutos de comenzar a leer las notas apretujadas de Rentin, oigo un ruido de pasos al final de la calle por la que la tal Kassandra -ésa misteriosa mujer- me ha traído. Miro, mientras instintivamente guardo las notas de nuevo en el sobre, antes de meterlo entre mis ropas.
Corriendo, en formación marcial, se acerca un grupo de cinco Miis. Llevan un uniforme de color rojo oscuro, jalonado por varias líneas negras de diferentes grosores. Desde lejor me gritan, instándome a que me detenga, mientras agitan los brazos. En menos de lo que canta un gallo los tengo a todos rodeándome, con cara seria. Uno de ellos saca de un pequeño tubo un rollo de papel, que despliega y me entrega. Es una foto.
-Siento molestarle -dice, haciéndole una seña a uno de los otros agentes; éste le entrega una gruesa libreta-, señor…
-SeROne, soy… -empiezo, poniéndome en pie.
El agente que parece tener la voz cantante abre la libreta por la última página y consulta una lista de nombres. Da unos golpecitos sobre uno de ellos.
-Aquí está. Ha llegado hoy mismo, ¿es así? -afirmo con la cabeza, y él continúa-. Está un poco lejos de su hotel. ¿Qué hace por aquí?
-Yo… me he perdido, tan sólo quería dar un paseo, y…
Pero él me interrumpe, sin ningún interés en mis excusas apresuradas.
-Iré sin rodeos. Hemos recibido un aviso: se ha visto por éstas calles a una fugitiva de la justicia de Villa Lugash. Ahí tiene su fotografía. Mirela bien.
Miro la foto, temiendo quien sería la fotografiada. Kassandra, aquella misteriosa mujer. Como no…
-Ahora piénselo bien. Mire cuidadosamente la foto. ¿Ha visto a ésta mujer o a alguien que se le parezca? -no me pierde ojo, mientras yo miro la foto, con el corazón a punto de estallar en mi pecho e intento poner una cara inocua-. Recuerde, es una peligrosa fugitiva, diga lo que sepa por su seguridad y la de la villa.
Tras unos segundos en silencio, le tiendo de nuevo la foto, negando con la cabeza.
-¿Está seguro? Mirela bien, por favor.
-No -vuelvo a negar con la cabeza-. No, lo siento.
Me mira durante un instante incómodamente largo, mientras yo hago esfuerzos por no perder la compostura, hasta que al fin enrolla de nuevo la foto y la introduce de nuevo en el cilindro. Me hace un gesto indicándome la calle por la que han llegado.
-De todas formas, tenemos órdenes de asegurarnos de que los nuevos candidatos no tengan ningún percance, así que le acompañaremos de nuevo a su hotel, no es bueno que deambule sólo por éstas calles, ¿de acuerdo? -dice en un tono que no admite ninguna réplica-. Destrás de usted, SeROne.
Así que, sin nada que poder hacer, asiento y me pongo a caminar de nuevo al centro de la villa escoltado por la cuadrilla de agentes. Miro por última vez la encrucijada de calles. ¿Qué significaría ésa extraña carta de Rentin? ¿Tendrían algo de verdad sus palabras o son tan sólo desvaríos de un Mii enloquecido? ¿Héroes? ¿Una isla moribunda?
¿Y qué escondería ésa misteriosa Kassandra?
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