Los héroes de la isla

Cojo el sobre con manos firmes y no puedo evitar soltar un grito de rabia, que en medio de ésas calles silenciosas suena desorbitadamente alto. Unas aves alzan el vuelo y se internan entre las ramas del bosque, asustadas.

“¡Demonios! ¡Estoy cansado! ¡Cansado”, pienso para mi, mientras intento tranquilizarme y abro el sobre verde. “Cansado que que juegen conmigo, cansado de no saber a donde conducen mis pasos. Cansado de no saber qué hacer… ¡¿Qué queréis de mi?!”

Respiro profundamente varias veces, con los ojos cerrados, hasta que mi pulso y mi respiración se tranquilizan. Cuando por fin recupero el dominio de mi mismo, saco las hojas que contiene el pequeño sobre. Son varios folios doblados, repletos de letra apretujada. Es la caligrafía de Rentin, la misma que ví en el sobre de la casa y en el resto de sus misivas. Uno de los folios -el superior- está escrito con una letra más cuidada, y tiene un color levemente diferente al resto de las hojas, que están sucias y arrugadas.

Empiezo a leer con ansia la primera hoja:

Hola, querido SeROne.

Seguramente te estarás preguntando por qué estás aquí, en ésta isla, lejos de tu hogar. Por qué aparecí de repente en tu vida, y por qué te ofrecí dejarlo todo. Te diré por qué. Dos son las razones: la primera, es porque sabía que dirías que si; la segunda, es porque Miitopía te reclama.

Si, has leído bien. La isla está enferma. La isla se está muriendo, asesinada lentamente y en silencio por ésa sombra misteriosa que es Lugash. Miitopía necesita defenderse, y ha elegido ya sus guerreros. No estamos solos, hay muchos escogidos más realizando su tarea en la isla. No puedo decir quienes son, pues lo desconozco, pero sé que están allí.

Mi función era traerte a la isla. Miitopía así lo demandó y yo obedecí. Es por eso que ahora estás leyendo ésta carta. Busca a Kassandra, ella te llevó a ésta carta, y ella te ayudará a cumplir los designios que la isla te tiene preparados. Sean cuales sean; quizás -no, seguro- ahora estés confundido. Yo lo estuve durante muchos años hasta que entendí el mensaje de la isla. Pero un día lo verás claro y sabrás que hacer. El camino se te iluminará claro y recto, como si siempre hubiese estado ahí. La isla tiene que prepararte…

Yo… tan sólo vi tu imagen, y todo llegó a mi mente. No, más bien, siempre había estado allí…

Pasé muchos años en el vientre de ésa fábrica, y en lo más profundo de la herida del bosque. Anoté toda la información que pude, lo que pasaba ante mis ojos. Y aunque no pude salvar todo lo que descubrí cuando escapé de las garras de Lugash, pude reescribir algunas notas apresuradas antes de terminar mi misión para la isla y desaparecer para que tú regresases. Léelas, espero que iluminene algo las tieblas que ahora te rodean.

Por favor, atiende la llamada de Miitopía, o si no ella morirá, y con ella morirá algo mucho, mucho más importante. Busca a Kassandra y escucha sus palabras.

Suerte, SeROne, suerte…

Con un nudo en la garganta, aparto la misiva de Rentin. Mirando el manuscrito -el resto de las hojas del sobre-, busco un lugar cómodo donde poder sentarme y enfrentarme a su lectura. Mientras, a mi espalda, el sol de la tarde comienza a morir lentamente…

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